miércoles, 19 de noviembre de 2008

¡Cuidado con los líderes!


Todos, alguna vez nos hemos sentido desorientados en relación a algún hecho o tema que repentinamente surge y del cual desconocemos, esto automáticamente nos hace recurrir a alguien más, este alguien más, que posee conocimientos prácticos o teóricos sobre algún tema, tiene la facultad para ser un líder hacia nosotros y de esa forma nosotros, al mismo tiempo, teniendo conocimientos o habilidades de las cuales otros puedan carecer, adoptamos esa facultad de ser lideres, así que en teoría, sin considerar el tipo de líder, en la medida en que tengamos mas conocimientos y habilidades, mas dócil se volverá el resto de la gente para recurrir a nosotros como lideres. El problema es que en la realidad, esto no sucede siempre así. La tendencia del ser humano al elegir a sus líderes, es mas pasional que racional, increíble pensar que para la elección de nuestros líderes, muchas veces carecemos de la característica principal que nos hace “seres humanos”.

El carisma o el idealismo de un líder, hacen despertar nuestras pasiones como seguidores y estas pueden ser utilizadas como armas de doble filo. Un líder docto, preparado y bien intencionado, pero sin carisma, difícilmente moverá una multitud, pero un “líder” carismático, resulta perfecto para llevar a las multitudes como rebaño directo al desfiladero.

Cuando escuchemos a un líder hablar y actuar, es importante que notemos soluciones practicas y realistas, no dejarnos enamorar con fantásticas utopías e idealismos, no es racional amar algo que no es real.

En ocasiones recurrimos desesperados a el primer líder postor, pues las circunstancias en las que estamos nos llevan a sentirnos desamparados y sin pensar, adoptamos lideres como artículos de supermercado, para después confiar ciegamente en ellos, ¿Qué tan responsable es esto?

Es importante ser siempre racional y analítico, en ocasiones fríos y calculadores en la elección de nuestros líderes y aplicar el mismo método cuando alguien recurra a nuestro liderazgo.