miércoles, 19 de noviembre de 2008

Otra recomendación



Para aquellos que piensan que el liderazgo sólo consiste en obtener la fama, les presento la historia de un maestro que, con su auténtica confianza en sus alumnos, logra un cambio en ellos que nadie más había logrado. Una excelente película que nos enseña lo importante que es hacer las cosas por convicción propia,más que por opinión de los demás. Y claro, la música de la misma no deja nada que desear.


Les dejo una sinopsis, aunque preferiría que la vieran.


El relato transcurre casi por completo en el interior de la escuela, excepto las breves escenas en las que medio siglo después, dos de esos chicos del coro leen las memorias del maestro.
Y a pesar de que no se traspasan las paredes del internado, el filme logra ubicar con gran precisión el contexto social de la escasez y las penurias económicas de la guerra (1949).
Clément Mathieu (Gérard Jugnot) es un profesor de música desempleado, que ha sido contratado como preceptor vigilante en un instituto correccional de menores, donde a través de ineficaces y represivas políticas, su director Rachin (Francois Berléand) intenta con dificultad mantener disciplinados a estos "alumnos problema".
A Mathieu lo sorprende la cruda realidad de la rutina del colegio, y los métodos utilizados por el director en su intento de imponer disciplina, a su vez que esto despierta en él mucho desconcierto y compasión por los chicos.
¿Qué ve cuando llega?... un niño esclavizado limpiando el piso, al portero que se corta la cara con un vidrio por una trampa que la ha hecho uno de los alumnos, y al director imponiendo un castigo cruel a un niño elegido al azar porque nadie ha confesado su culpabilidad.
Ante la situación, comienza a planear un cambio para "rescatar" a los niños, y descubre que la música atrae poderosamente el interés de los alumnos, por lo cual se entrega a la tarea de familiarizarlos con el canto.
Logra formar con ellos un coro y, gracias al poder y la magia de la música, el maestro consigue que sus vidas cambien para siempre. Descubre al talento en bruto, también indisciplinado; al niño tímido del cual los compañeros se aprovechan, y al portero bonachón que se une a la causa del protagonista.